Añadiendo un nuevo disco a mi Drobo

Mi Drobo 2ª generación (FW800/USB) tenía instalado hasta hace unos días tres discos duros: uno de 1,5 TB y dos de 500 GB. Todo fantástico, pero me quedaba una bahía libre en el Drobo y además, para llevar a cabo mi estrategia de copias de seguridad necesitaba bastante más espacio. Así que le he instalado otro disco de 1,5 TB, llegando a algo más de 2,3 TB de almacenamiento protegido, suficiente de momento para mis necesidades 🙂

He aprovechado para grabar este vídeo y subirlo a mi canal de YouTube. Espero que os guste.

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Review de Drobo, hardware y software (Dashboard) en Español

Después de muchas peticiones que me han llegado por diversos medios (Twitter, Youtube, esta web, …) al fin me he puesto y he cocinado, a la carrera, un vídeo en el que muestro cómo es el hardware de mi Drobo 2ª edición (con Firewire 800, sin Ethernet) y cómo funciona el software que lo controla.

Comento un poco cómo lo utilizo, principalmente para hacer copias de seguridad y guardar los datos principales que no puedo perder: mis fotos, los vídeos, el código fuente, etc. Falta por hacer una segunda parte con VMWare «tirando» del Drobo desde mi Macbook Pro.

Espero que os guste y espero vuestras sugerencias, como siempre, en los comentarios.

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Vídeo del «Unboxing» de mi Drobo, en Español

He subido un nuevo vídeo a mi canal de Youtube con el desempaquetado de mi nuevo Drobo. El Drobo es una cabina de discos que te asegura proteger tus datos frente a fallos de alguno de los cuatro discos que puedes meter dentro. Puedes tener hasta 16 TB en una cabinita la mar de mona al lado de tu ordenador y estar así seguro de que no perderás tus datos más preciados. En mi caso son mis fotos, los vídeos familiares y los documentos (código incluído) que he ido generando a lo largo de los casi 20 años que llevo usando ordenadores.

Este vídeo es el primero de una corta serie en la que quiero mostrar mis experiencias con el Drobo. Puedes ver lo que viene en la caja, sus principales conexiones y cómo ponerle discos.

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Cómo ver los vídeos de la WWDC 2015

…y no dejar que Twitter, y los sobrehumanos que por allí pululan, me machaquen con sus capacidades heroicas de ver en una semana todas las sesiones.

Terminó la WWDC 2015, y como todos los años, me he echo un firme propósito: ver todos los vídeos antes de que llegue la WWDC 2016. Si miro mi track record en este tema, no es para ser optimista: siempre he fracasado. Esto es mi voy a dejar de fumar o tengo que aprender alemán. Lo de los kilos, es evidente a simple vista que tampoco lo llevo bien del todo.

Sí, lo confieso, voy por el mundo desarrollando para iOS y a veces enseñando sobre ello y no he visto todos los vídeos de todas las WWDCs. Una vergüenza, ya lo se. Últimamente, mi síndrome del impostor está súper-desarrollado y tengo muy asumido que soy una estafa con patas, pero eso es tema para otro post. Así que esta vez va a ser diferente. Tiene que ser diferente. Me voy a organizar de manera diferente y quizás alguna de estas ideas os sirva para algo. O no.

Good Ol’ Streaming

El streaming y todas estas cosas modernas están muy bien y tal. Hasta que tienes que ver un vídeo y se ha caído tu conexión. O quieres copiar unas cuantas sesiones a tu iPad para estar entretenido en un vuelo, y necesitas tenerlas en tu Mac primero. Y en cualquier caso, porque mañana puede estar caído el servidor de Apple o pueden retirar los vídeos a voluntad. Mi estrategia es sencilla: aquellas cosas de Internet que de verdad me interesan van a mi Drobo o a cualquiera de mis HDs externos. Al coste por GB actual, ni me lo pienso. Para bajar los vídeos os recomiendo este script, que además se baja los PDFs con las presentaciones y el código fuente de los ejemplos. Todo lo necesario para explorar las sesiones. Es bastante configurable y puede bajarse los vídeos de otros años, grabar en la carpeta que le indiques, descargar en calidad SD o HD…

Para instalar el script, debes mostrarlo en formato «raw», es decir, en texto plano (pulsando en este enlace lo tienes, de nada, soy así de majo), seleccionar todo el texto y copiar y pegarlo en un fichero de solo texto. En mi caso, uno que me creado con vi. Lo llamas como quieras, pero download-wwdc-videos.sh no es mal nombre. Te quedaría por darle permisos de ejecución con la orden: $ chmod a+x download-wwdc-videos.sh.

Para bajar los vídeos la orden que he usado es:

./download-videos.sh -f HD -o ./

que significa: «baja los vídeos de la WWDC 2015 (por defecto), en calidad HD (caballo grande, ande o no ande) y me los pones en la carpeta actual». Previamente me había creado esa carpeta en el Drobo y había ido en iTerm con cd /Volumes/Video-Drobo/WWWDC-2015 hasta la carpeta en cuestión.

Separar la paja del grano

No todas las sesiones me interesan. Y a ti tampoco deberían. Hay que tener foco y empezar por aquellas que realmente te van a aportar más. Por ejemplo, la entrega de los Apple Design Awards es algo que no me va a hacer más feliz. Las nuevas características de Swift 2.0, sí. Así que hay sesiones que me interesan seguro, otras que ya habré visto y otras que, o seguro no quiero ver o estoy en duda. Primera criba resuelta: si dudas, es que no quieres verlo. No pasa nada, no borres el vídeo (yo no lo hago), no se va a ir de ahí. Pero si no tienes claro de entrada si te sirve para algo, es que no te sirve verlo ahora.

Videos WWDC 2015 con etiquetas

Videos WWDC 2015 con etiquetas

Para distinguirlos he usado las etiquetas del Finder, que puedes cambiar y crear en preferencias del Finder. Me he creado tres nuevas: Ya vistos, en color verde, pendientes, en color naranja (que destaque) y en gris no me interesan. Marco todas en gris y a partir de ahí selecciono con mucho cuidado las que quiero ver. Es mejor marcar sólo cinco vídeos, verlos, y tener la sensación de he cumplido esta etapa y poder volver y añadir más vídeos luego para subir nota. Mucho mejor que marcar cincuenta vídeos y cargarte con una obligación más todo un año. Además de todas las otras cosas imprescindibles que ya tienes que hacer: leer todos los feeds RSS, leer completo tu timeline de Twitter, leer las noticias diarias, etc.

Pista: no lo hagas. Sobrecarga de información inútil == ruido.

Preferencias del Finder para gestionar las etiquetas

Preferencias del Finder para gestionar las etiquetas

Ver los vídeos

En mi caso, si puedo, los veo en el iMac. Porque estos vídeos no basta con «verlos». A mi me gusta tener abierto Xcode y los ejemplos de código, y cuando veo algo que me llama la atención pauso el vídeo, tomo notas, pruebo código, etc. Sin hacer esto, a los dos minutos de terminar el vídeo no recuerdo nada. Si no intento repetir la demo que estoy viendo, no voy a aprender nada.

Así que en mi caso, nada de verlos a 2x para marcarlos como vistos. A mi me interesa marcarlos como aprovechados, que es distinto. Lo otro es como visitar 10 ciudades en 7 días e ir de Turista. Yo prefiero ver una y vivir 10 días en ella.

Para verlos, los añado a iTunes. Pero con cuidado. Si arrastras la carpeta de los vídeos a iTunes se van a copiar dentro de la biblioteca, duplicando el número de GB. Que puede ser que sea lo que quieres. O no. Siempre puedes borrarlos. En mi caso, los vídeos se quedan en su carpeta del Drobo y sólo enlazo el contenido. Para ello, en las preferencias de iTunes debemos desmarcar la opción Avanzado > Copiar en iTunes Medio los archivos añadidos a la biblioteca que copia por defecto los ficheros dentro de nuestra biblioteca. Ahora podemos arrastrar los ficheros y no se copiarán. Pero podremos sincronizarlos con nuestros dispositivos (en mi caso, mi iPad), para verlos sin conexión. Win!

Programar y tomar notas

No te quedes sólo con los vídeos. Crea tus proyectos de prueba, escribe código usando los Playgrounds de Xcode. Usa las betas de Xcode 7. Y si encuentras errores file a radar. En mi caso, por cada vídeo que voy a ver, creo una tarea en Things, que es lo que uso para llevar un sistema más o menos GTD. En esta tarea anoto cosas que me llaman la atención, de forma que siempre puedo volver y buscar esta tarea para revisar las notas. Si las notas crecen mucho, o van a un Playground junto con código de ejemplo, o a un fichero de texto markdown que luego presento con Deckset.

End

Y esto es todo. Espero esta vez no sentirme culpable cuando compruebe que es Junio de 2016 de nuevo y no he visto más que tres vídeos. Pero una cosa es segura: tampoco voy a poder verlos en una semana. Hay muchas cosas que aprender, y una vida que vivir.

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Organizando mi espacio de trabajo

El verano es tradicionalmente tiempo de reformas. No se por qué, pero nos ponemos a hacer obras siempre cuando hace más calor. Será porque hay más tiempo. Siguiendo esta tradición, me he lanzado a cambiar cómo tengo organizado el espacio en mi oficina en casa, moviendo mesas, recableando cosas, moviendo software entre ordenadores… Pero primero, un poco de historia.

Mi Oficina en casa

Dado que trabajo en casa (cuando no estoy por ahí impartiendo un curso o en algún congreso) dediqué una habitación para tener un pequeño estudio. Inicialmente era una habitación de mi casa, que usábamos mi mujer y yo. En aquella época tenía un PC con Linux que hacía las veces de servidor y un portátil, mi Dell Inspiron, que aún conservo (para juegos retro y cacharreo con XP). Vinieron los niños, y esa habitación se usó como un cuarto para juegos. Así que me construí una habitación en el patio, desconectada del resto de la casa y allí puse la oficina. Esta es la solución ideal si tienes que trabajar en casa, pero no está al alcance de todo el mundo: si vives en un piso, directamente no puedes. Y en mi caso está justificada (creo) porque me dedico profesionalmente a trabajar desde casa.

El caso es que cuando dispuse de la habitación, la llené de todos los chismes que tenía amontonados en el otro sitio. Libros, cómics, ordenadores, ordenadores retro (AMSTRAD, Spectrum, Amiga, etc.) y las cosas de trabajar. Dado que el hombre es un animal de costumbres, le mantuve a mi mujer su espacio reservado, su mesa. Y empecé a trabajar. Al principio, dado que tenía sitio, fui almacenando cada vez más cosas, sobre todo retro informática, con una suerte de Síndrome de Diógenes. Llegué a tener de todo, hasta tres Apple Power Mac G5 (que ocupan bastante sitio), junto con una serie de servidores Sun donados por Isotrol, monitores, etc. Y allí trabajaba, entre el montón de cacharros y cosas.

Dado que tendemos a llenar de cosas que no usamos cualquier hueco libre (primera Ley de los chismes inútiles de Diego Freniche) llegó un momento en que tenía muy poco sitio para mi. Y era un poco agobiante todo. Empecé a leer sobre tendencias minimalistas, pero yo nunca he sido de esos, especialmente con mis «juguetes». Tuve que ser minimalista obligado cuando era un chaval y no podía tener el ordenador que quería. Ahora, si me apetece tener un cacharro (que vale muy barato normalmente o es incluso gratis) me lo compro y punto. Siguiendo algunas de estas premisas minimalistas (pero no todas) empecé a darme cuenta que tener tantas cosas me ocupaban espacio físico y mental, y me costaban dinero. Había construido una habitación para trabajar mejor, pero la realidad es que tenía un almacén. Así que empecé a dar, donar, ceder, tirar y vender todo aquello que no podía justificarme mantener. Me deshice de monitores de tubo, de mi PC, de todos los Power Mac G5, de un par de Macs retro que doné a la ETSII de la Universidad de Sevilla, impresoras de tinta…

Pero seguía sintiendo que el espacio no estaba aprovechado. La mesa de mi mujer (que ya nunca viene al nuevo estudio) seguía allí, y se amontonaba de papeles y cosas. La usan ahora mis hijos para colorear dibujos mientras que yo hago cosas en el ordenador. Pues bien, esto ha cambiado. He pensado que dando un cambio físico (que puedo ver) me forzaré a un cambio interno que me haga empezar de una vez, con el ritmo pausado pero intenso que quiero tener. Productividad sin agobios.

Hice una galería en 2011 mostrando cómo estaba entonces la oficina. Por si quieres contrastar.

La nueva distribución de mesas

En una visita este pasado Invierno Migue Terrón lo primero que me dijo al ver mi estudio fue «pon esas mesas en L». Parecía una buena idea, pero me parecía un sacrilegio invadir el espacio de mi mujer. Y un montón de trabajo. Finalmente me he puesto manos a la obra y así han quedado las mesas, en L. Pero no sabía qué hacer con los ordenadores. Si sólo tuviera uno no habría que pensar tanto, pero estos son los problemas que a veces nos creamos por la abundancia de recursos. Gestionar la abundancia ocupa tiempo. Por ejemplo, si sólo tienes un iPod, está claro cómo organizar tu música. Cuando tienes tres, les buscas un cometido a cada uno: «éste para los trayectos de casa al trabajo, con podcasts, éste para correr y el otro con mi música». Sí, pero ahora tienes que sincronizar tres aparatos.

Pruebas con la mesas

Tras varias pruebas y consultas por Twitter, vi la luz. Lo que necesito para sentir ese boost productivo es crear una zona de trabajo separada de la zona de juego. Actualmente uso el iMac para jugar tanto como para trabajar. Y creo que eso hace que no me ponga en modo trabajo al sentarme con el iMac. Como el portátil sólo lo uso para trabajar, si siento ese cambio al modo ponte a currar automático cuando lo enciendo.

Resultado final

]8 Resultado final

Mi mesa de trabajo

Mi mesa de trabajo

]9 Mi mesa de trabajo, con el iMac 27″

Es mi mesa de siempre, que he tenido que mover y poner frente a la ventana. Pronto pondré una cortina, para disminuir el resplandor, aunque uno puede esconderse tras las 27″ del iMac sin demasiados problemas de deslumbramiento. En esta mesa sólo está el iMac. Lo he usado en los últimos años acompañado de una TV/monitor que me hacía de segunda pantalla. Algo muy útil, y de lo que me ha costado desprenderme. Pero me relaja ver la mesa sólo con el iMac, teclado, Magic Trackpad y Magic Mouse. A un lado de la mesa de trabajo, colgando de un soporte para poner la caja de un PC, está mi Drobo, la Time Capsule, un HD para guardar películas y un router Wifi con el que creo una segunda red inalámbrica en casa. Bajo la mesa están los SAIs, que dados los problemas de microcortes que tenemos aquí en El Saucejo, son imprescindibles. Y los cables se recogen (más o menos) en una bandeja porta cables de Ikea. Bajo la otra mesa, en la L, está la cajonera, que ahora no me agobia al sentarme.

Ventajas de esta distribución: tengo mucho más espacio en la mesa, al tener menos chismes. Y bajo mis pies. La habitación parece mayor, y tengo la cajonera mejor situada.

Desventajas: estoy sentado frente a la ventana, lo que puede deslumbrarme. Esto voy a solucionarlo con una cortina que me filtre el exceso de luz.

La mesa de juegos

La mesa de juegos

En la mesa de mi mujer he colocado todo lo necesario para cacharrear y jugar. Allí he llevado mi TV/Monitor, que utilizo para conectar mis retro ordenadores (Amiga 1200, Spectrum, Commodore) cuando quiero hacer algo con ellos. Esta TV está ahora conectada por un lado a mi Mac Mini G4 con MorphOS, y por otro a mi Mac Mini, que compré inicialmente para hacer de media center, pero que finalmente sirve, con bootcamp, para jugar (Windows) o trabajar (Mac).

En esta mesa he colocado el Griffin Elevator para dejar el portátil cuando tengo que sincronizar ficheros o hacer algo. Cuando estoy en la oficina no suelo usar el portátil y tiendo a usar más mi iMac. Así que he desterrado al portátil de la mesa de trabajo. Esta segunda mesa dispone también de mucho más espacio, así que es más sencillo colocar los ordenadores retro cuando quiera. Le he dejado una silla más incómoda, para no estar tanto tiempo jugando.

Reorganización lógica

Ahora viene otra reestructuración, en la que hay que esforzarse pensando y no moviendo muebles. Y creo que es peor. Dado que voy a dedicar el iMac a trabajo, tengo que borrar los juegos y Steam del Mac. Todos los juegos van a ir en la partición Windows 7 del Mac Mini. Así, cuando me apetezca jugar, tendré que encender el ordenador y cambiarme de mesa, lo que lleva su rato y además es un aviso claro de no estás trabajando, cuando a lo mejor es lo que deberías estar haciendo. Así espero trabajar 100% en horario de trabajo, y descansar 100% en horario de descanso. Que si no, luego hay que echar tiempo los fines de semana y a deshora, y es un rollo. Trabajar cabreado, estresado y de noche no es nada minimalista ni gurusero. Es un tostón.

Eso sí, esta reorganización la voy a hacer poco a poco, fraccionando cada paso en tareas en Things, siguiendo GTD. Porque si no, cualquier reorganización suficientemente larga es indistinguible de una procrastinación permanente. Y se supone que con este cambio quiero trabajar mejor.

P.D.: soy un yonki del porno informático, y una de sus categorías son fotos de oficinas y espacios de trabajo. Si tienes la tuya y quieres ponerla en los comentarios, me encantará verla.

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Ojo con tus copias de seguridad de Time Machine

Fallo al intentar reparar el disco de Time Machine

Fallo al intentar reparar el disco de Time Machine

Hace no mucho comentaba mi Plan de Backups y cómo estaba protegido (en teoría) frente a las distintas adversidades que se me pueden presentar. Lógicamente, Murphy se ha dado una vuelta por estos lares para darme una cura de humildad, y de paso poder escribir así este post.

La historia empieza cuando recuerdo un correo que me hace falta y no soy capaz de localizarlo en Mail.app. Venga a buscar y nada. Pero claro, el iMac es nuevo y el MBP se ha reinstalado. Así que me doy cuenta de que, al configurar de nuevo las cuentas de correo (que son IMAP) se han bajado las carpetas que están en el servidor, pero lógicamente no tengo las carpetas locales. Y el correo que busco está en una carpeta local.

«No pasa nada», pienso. «Ahora monto mi copia de seguridad de Time Machine, me voy donde Mail.app guarda las carpetas locales, las restauro en el iMac y listo».  Bien, el plan es bueno, salvo cuando le das doble click al archivo .sparsebundle que guarda la copia de seguridad y tras un rato, ves que no se monta. No sale una ventana que indique el error, nada. «No le habré dado bien». Le vuelvo a dar. Nada.

Un poco mosqueado, abro la utilidad de discos y busco el volúmen en cuestión.

Utilidad de discos abierta mostrando mi copia de seguridad

Utilidad de discos abierta mostrando mi copia de seguridad

Lo intento montar y me salen las siguientes ventanas:

Intentando montar la copia de seguridad. ¡Arráncalo, Carlos por Dios!

Intentando montar la copia de seguridad. ¡Arráncalo, Carlos por Dios!

y finalmente:

No hay suerte. Murphy me odia.

No hay suerte. Murphy me odia.

Un sudor frío me corre por la espalda. Un escalofrío me pone la carne de gallina. Escucho voces en las sombras. Murphy me odia, es oficial. Cabreado, pero no resignado, pulso el botón de «Verificar disco». Me da tropecientos errores. Pulso reparar disco. Repara algunos, pero me indica que hay otros con los que no puede. Vuelvo a intentar montar. Nada. Reparo. Monto. Nada. Reparo. Monto. Nad. Así varias veces. Hasta que, finalmente, aunque me indica que hay errores, veo que está montado en /Volumes/Time Machine Backups.

Abro una terminal y me abalanzo sobre el directorio. Desde allí, y gracias al todopoderoso cp -r, copio las carpetas que buscaba al escritorio. ¡Buff!. Me he librado de ésta.

Conclusiones:

  1. aunque tengas un buen sistema de copias de seguridad (por ej. usar Time Machine en una cabina con varios discos en RAID, como un Drobo) Murphy puede pasar a visitarte.
  2. no basta con hacer copias de seguridad. Hay que comprobarlas. Si te haces un disco de arranque con Carbon Copy Cloner, prueba a arrancar desde él, para que el día que te haga falta estés seguro de que va a funcionar.
  3. Si usas Time Machine, monta de vez en cuando el volumen de copias de seguridad (el fichero .sparsebundle) y comprueba que no hay errores. Si lo pillas a tiempo probablemente el desastre será menor.
  4. hay que ser como el que iba en un barco y no se fiaba de la mitad de la tripulación: eran un padre y un hijo.

Esta vez he recuperado los datos. Pero ¿y la próxima?. ¿Experiencias personales? ¡Déjalas en los comentarios!

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El mapa de mi red, actualización Octubre 2010

Esquema de red - oct 2010

Esquema de red - oct 2010

El mapa de mi red ha cambiado bastante desde la v1.0, así que me he decidido y lo he actualizado. Comentaba entonces que había demasiados cacharros y me encuentro en fase de actualización de equipo y, sobre todo, de simplificación. Estoy vendiendo, tirando, regalando o almacenando todo aquello que no me puedo justificar usar de forma casi diaria. El problema es que tengo tantos chismes que voy poco a poco, pero con paso firme.

En esta versión he eliminado la red WiFi legacy ya que ahora no la tengo correctamente configurada. Lo que está operativo es lo que se ve. Bueno, faltan el Pentium IV, que probablemente venderé en cuanto pueda y el MacBook de mi mujer (que cumplirá pronto 4 años y cualquiera toca). Los equipos que quedan son:

  • Newton. Mi viejo portátil Dell, lo he dejado para jugar a juegos Windows. En exclusiva. Tiene Steam instalado y ahí me dedico a machacar imperios en Civilization IV. Ahora que ha salido el Civ V, no creo que la máquina pueda con él, pero… Y además ha viajado mucho conmigo.
  • Bohr. Mi Netbook con Ubuntu Netbook Remix. Cuando se vaya el PIV va a ser la última máquina en la que estará instalado Linux en mi casa. Linux, peligro, peligro :-). He pasado de trabajar 100% Linux a casi 100% Mac, pero siempre 100% UNIX (salvo para los juegos, qué remedio, aunque ahora con Steam la cosa cambia mucho). Lo uso como media center portátil y para alguna salida en la que no quiero llevar mucho peso. Supongo que cuando me compre un iPad (estoy esperando a la nueva versión) dejará de tener hueco.
  • Tesla. Mi portátil, con el que sigo enamorado y más aún después de cambiarle el disco duro. Con sus 4 GB de RAM me da la potencia necesaria para impartir mis cursos de Java y Cocoa Touch. Y me permite programar mientras estoy cerca de los niños o en el sofá.
  • Mi A1200. Se conecta a mi TV LCD Samsung, cuando me apetece escuchar MIDIs, o jugar un rato, o hacer lo que sea con el Amiga. Ahora lo tengo guardado y lo saco cuando lo necesito, no está ya permanentemente encima de la mesa. Pero obviamente se queda.
  • Einstein. El mayor cambio desde el último mapa. Einstein se ha reencarnado en un iMac de 27″, Core i7 quad 2.8 Ghz con 4 GB RAM que puede con todo. Tiene conectado mi Drobo Firewire y son un «killer duo». En un futuro le ampliaré la memoria, probablemente con dos módulos de 4 GB para llegar a los 12 GB (soporta hasta 16 GB). La memoria la quiero para máquinas virtuales, sobre todo ahora que estoy haciendo pruebas corriendo Windows 7 virtualizado para jugar al Civ V 🙂
  • Mi Time Capsule. Ahora ha quedado para las copias de seguridad de los portátiles, y como router. No le amplío el disco duro porque, mientras tenga sitio en el Drobo, me va a dar pereza.
  • Dispositivos iOS variados. Mi iPhone 3Gs de batalla, el iPod Touch de los niños y los 3G antiguos. Mi mujer ya tiene un iPhone 4 :-). Los uso para probar aplicaciones y como segundos teléfonos. Probablemente son los que más tráfico generan en la red WiFi.

Esto es lo que tengo de momento. Dentro de unos meses actualizaremos y a ver qué tengo entonces.

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Mi plan de backups

Discos duros machacados. Click para ver el autor.

Discos duros machacados. Click para ver el autor.

Ahora que mi infraestructura casera, tras la revisión nº 1001, ya va quedando más clara, he implantado el plan de backup de forma que todo lo importante quede bien cubierto. Quiero compartirlo por si a alguien le sirve. Pero como dice Joel Spolsky, mejor que hablar de backups, hablemos de restores, que después cuando se estropea un disco vamos a intentar usar nuestro backup y el disco donde está no aparece, o está estropeado, o se grabó mal, o cualquier otro tormento que se le ocurra a Murphy 🙂

Mi equipo principal de trabajo es el iMac 27″. Por eso, he decidido pasar a su disco de 1TB todo lo importante: documentos, código fuente, películas caseras de vídeo, fotografías, librería de iTunes, etc. De momento sólo uso medio disco. Es muy importante que, antes de empezar a realizar copias de seguridad, pienses si necesitas realmente hacer backup de todo. Yo, por ejemplo, tengo un disco externo de 750 GB conectado a la Time Capsule que contiene fundamentalmente películas descargadas de Internet. Si ese disco muere, vuelvo a tirar de Megaupload y listo. No es crítico perder esa información. Pero si pierdes las fotos de tu boda ¿cómo se lo explicas a tu mujer? ¿Lo vas comprendiendo ahora? 🙂

Conectado al iMac tengo un Drobo v2 (USB + Firewire, pero sin red) con tres discos de  momento (500GB + 500GB + 1.5TB) , lo que me deja unos 900 GB de espacio protegido, frente al fallo de un disco. El Drobo no te protege de tu propia estupidez si lo borras todo, pero al menos sí que te permite reaccionar y que el fallo tonto de un disco, que cuesta menos de 80 Eur. no te cause un perjuicio económico y la pérdida de montones de cabello mediante la técnica de los tirones. Así que en el Drobo hago las copias de seguridad de Time Machine del iMac, y tengo alguna cosa importante, pero que no quiero tener en el iMac, como mi biblioteca de máquinas virtuales.

Como se da la feliz casualidad de que tengo un WD Mybook Studio 1TB firewire y coincide exactamente con el tamaño del disco duro interno del iMac, para mayor seguridad uso Carbon Copy Cloner y creo un clon arrancable del iMac. Así, si el disco del iMac falla, puedo hacer dos cosas: arrancar desde el DVD de Snow Leopard y restaurar la copia de Time Machine del Drobo o bien arrancar directamente desde firewire el WD y seguir trabajando (si fuera una urgencia). Esta copia la actualizo una vez al mes, y para hacer aún más hincapie en la paranoia de la pérdida de datos, duerme en casa de mi suegra. Así estoy cubierto frente a un robo o un incendio.

Mi Time Capsule (con un disco de 500 GB) ha quedado para hacer backup con Time Machine de los dos portátiles, mi MacBook Pro y el Macbook blanco de mi mujer. Quizá debería ampliar el disco interno de la Time Capsule, pero si se queda pequeña probablemente mueva una de las copias al Drobo y le añada otro disco.

Revisando mi política de backup, y pensando en los posibles desastres podemos ver que:

  • cada portátil tiene los datos en su disco duro y en la Time Capsule. Si falla uno está el otro. Los datos imprescindibles del portátil están en Dropbox (en la nube) luego no siento la necesidad de un mayor nivel de seguridad con los portátiles.
  • si el HD interno del iMac falla, dispongo de dos copias. Una muy actual, de Time Machine, guardada en el Drobo, y otra que arranca externamente en el WD y que como máximo será de hace un mes. Combinando ambas puedo rehacerme de un desastre razonablemente bien.

Sólo falta una pieza aquí, y es contratar un servicio de backups offsite, como CrashPlan. O bien usar la cuenta de Megaupload para esos menesteres. Aunque viendo las velocidades de subida que sufrimos en España, esto parece aún ciencia ficción.

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Cómo recuperar los datos tras un rm -rf en Mac OS X

O tras un rm -rf en Linux (p.ej. Ubuntu) o tras enviar algo a la papelera y vaciarla, ya sea en Windows o en Mac.

Hola. Si has llegado a este post desde un buscador, desesperado por recuperar tus datos, sólo tres puntos a considerar:

  • respira y relájate. El daño ya está hecho. Con la cabeza en su sitio recuperarás lo que puedas sin ahondar aún más en el desastre
  • no vayas a enfadarte conmigo si lo que aquí pongo no te funciona. Te puedo aclarar dudas, pero no hacer milagros. Recuerda que quien vació la papelera no fui yo 🙂
  • lee la receta que viene a continuación, aplícala, y si recuperas tus datos dame las gracias en un comentario, contándome tu experiencia. ¡Ánimo!

Al resto, a los que (todavía) no habéis metido la pata, tras la receta contaré cómo metí la pata y mi historia de recuperación de datos. ¡Sí, otra batallita!

Cómo recuperar los datos tras el rm -rf

  1. No borres nada más, no toques el ordenador, no instales nada. Cuanto más utilices el disco duro, más datos se leerán de el, pero también se grabarán. Los ficheros que has borrado están aún en tu disco duro y probablemente los puedas recuperar. Pero si te pones a grabar cosas, la probabilidad de que uno de los bloques ocupados por tus archivos se sobreescriba crece y crece. Si puedes (y sabes que tu ordenador arrancará luego), apaga el ordenador y lee esto desde otro.
  2. Si has borrado parte del S.O., apagar el ordenador es el menor de tus males. Siempre puedes arrancar con un disco live de Ubuntu (o un USB arrancable de Windows, p.ej. creado con BartPE o de Mac OS X), copiar los datos en un disco USB / Firewire externo y reinstalar. Voy a suponer que has perdido ficheros de datos, y que el S.O. está OK.
  3. Herramientas que necesitas:
    1. Un disco externo donde guardar la información que vas a recuperar, con suficiente espacio libre. Si tienes uno lleno de películas bajadas de Internet, las borras que siempre podrás bajarlas de nuevo y haces sitio. Lo primero es lo primero.
    2. El excelente programa PhotoRec, utilidad de recuperación de datos para Linux, Mac, Windows y casi cualquier S.O. moderno.
    3. Paciencia, muuuucha paciencia. Recuperar los datos es un proceso muy largo (dependiendo del tamaño de los discos). Para que calcules, 200 GB tardaron más de 24 h.
    4. Opcional. Un disco de arranque externo USB en el que puedas instalar PhotoRec, para hacer la recuperación desde ese disco, leyendo el interno en el que has borrado, y grabando en otro disco USB que pinches para recibir los datos rescatados.
    5. Opcional. Una SAI si el equipo no es un portátil. No quiero imaginarme lo divertido que debe ser estar en medio de la recuperación y que se vaya la luz…
  4. ¿Ya lo tienes todo? Arranca con tu disco externo o instala PhotoRec en el sistema a salvar, y ejecútalo. Lo debes lanzar desde una consola, mejor si tienes privilegios de administrador: cmd.exe en Windows, Terminal en Mac OS X, Gnome Terminal en Linux, etc. En el caso concreto de Mac está en una carpeta llamada Darwin dentro de la carpeta que se descomprime al bajar el fichero.
  5. Si no tienes privilegios de administrador, en Ubuntu Linux y Mac OS X se obtienen escribiendo en la consola: sudo su e introduciendo tu clave de inicio de sesión.
  6. Sí, es muy feo, es el típico programa de MS-DOS que corría sólo con modo texto. Pero ¿para qué lo quieres bonito? Lo que quieres son tus datos. Y es GPL. Luego coste cero. Todo el programa se maneja con las teclas de cursor y el Enter. Aquí no hay ratón que valga.
  7. Escoge el disco donde están los datos perdidos. En Windows te aparecerán las letras de unidad.
  8. A continuación hay que indicarle el tipo de tabla de particiones que tenemos. Normalmente Intel funcionará con Linux y Windows, EFI GPT con los Macs nuevos (con procesadores no PowerPC) y Mac con los macs PowerPC.
  9. Ahora podemos pasarle opciones sobre los ficheros que queremos recuperar (p.ej., para que sólo busque fotos, o sólo archivos comprimidos, etc.)
  10. Finalmente le indicamos el disco destino de la recuperación. Muy importante: que no sea el mismo desde el que recuperas. Puedes sobreescribir datos que estás intentando recuperar.
  11. Cuando termine la recuperación, tendrás un montón de carpetas, cada una con 500 ficheros. PhotoRec, va recuperando pero para no hacer los directorios muy largos, cuando llega a 500 para y crea una nueva carpeta. Los nombres de los ficheros se los va inventando.
  12. Ahora viene lo duro. Localizar tus ficheros. Yo te recomiendo que hagas búsquedas por tipo de fichero, por ejemplo, que busques todos los .MP3 que están en esas carpetas, o todos los .DOC, etc. Ir viendo una a una puede ser desesperante, ya que te encontrarás todo tipo de ficheros recuperados que probablemente sean basura para ti.

Mi experiencia (doble) con PhotoRec

Por desgracia (o por suerte, nunca se sabe) he tenido que tratar con PhotoRec dos veces seguidas en un corto espacio de tiempo. La primera, tras lanzar un rm -rf donde no debía en Mac OS X y la segunda para recuperar las fotos de una tarjeta Memory Stick Pro Duo que no se podía leer. ¡Vamos con la primera experiencia!

Borrando donde no se debe en Mac OS X

Mac OS X monta los volúmenes (particiones, discos externos, etc.) en una carpeta llamada /Volumes. En esta carpeta se monta, por ej., mi Drobo. Concretamente debe montarse en /Volumes/Drobo. Pero hay veces que se me olvida apagar el Drobo antes que el PowerMac G5 al que está conectado y, por un fallo documentado esta carpeta no se borra. Resultado: en el siguiente arranque Drobo detecta que ya existe una carpeta con nombre Drobo y crea otra «Drobo 1». Y así hasta el infinito. Feo. No me gusta. Solución: borrar las carpetas «Drobo*» para que no se acumulen. Aquí en donde entra el rm -rf /Volumes/Drobo 1/, pero por causas que no acierto a concretar, escribí como rm -rf /Volumes/. Resultado: todos los discos conectados al Mac, preparados para ser exterminados. Todos. Los dos discos duros internos, los discos por red (Time Capsule). El Drobo no, porque antes de estas operaciones lo suelo apagar. Menos mal que fui rápido y sólo se borró el segundo disco duro interno del G5. Sólo. 200 GB a la basura.

¿Y no tenías backup? Bueno, la mayoría del contenido era prescindible: cosas bajadas de Internet (que se vuelven a bajar). Pero había algunas películas de vídeo propias que no tenía pasadas a ningún sitio. ¡Gosh!. ¡La liamos!. Y aquí es donde ha entrado PhotoRec. He podido recuperar gran parte de los vídeos, que es lo que me interesaba. El resto ni lo he buscado. Y han aparecido fotos que habían estado en ese disco pero había borrado, MP3s, de todo. Es curioso cuando recuperas datos, las cosas que pueden llegar a aparecer.

Al final la cosa no ha sido tan grave, pero necesito urgentemente un plan de backup (y probar los restores). A ver qué puedo organizar con lo que tengo (y, a lo mejor, ampliando un poco mi Drobo) y cuando lo tenga lo pondré por aquí.

Recuperar una tarjeta de memoria irrecuperable

Una amiga me trajo una tarjeta, en teoría llena de fotos, pero que no era capaz de ver con la cámara. Le decía que debía formatearla. Un poco radical ¿no?. Así que decidí ayudarle: igual con mi PSP, o conectando la tarjeta al lector de MS Pro Duo de mi Dell Vostro 1510 la cosa mejorase. Pues no. No hay forma. No se puede leer la tarjeta. Varias máquinas, varios S.O. y misma respuesta.

¿Solución? Hacer lo que nos pide. Formatear la tarjeta y luego usar PhotoRec. A fin de cuentas, la mayoría de tarjetas de memoria vienen con formato FAT32, así que formatearlas no es más que escribir algunos bloques del inicio del disco. El resto se queda como está. De esta forma, PhotoRec (esta vez corriendo en Windows 7 Ultimate) recuperó un 1GB de fotos sin ningún problema.

¿Y tu experiencia? ¿Cómo te ha ido recuperando datos? ¿Qué herramientas has usado? ¡Compártelo en los comentarios!

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