En el último par de meses, mientras me han ido llegando, primero el MacBook Pro y luego la Time Capsule, he sido el más pesado del mundo en Isotrol y le he contado a todos, creo que al conserje incluído, que me cambiaba a Mac. Hablando con unos y otros de las bondades del sistema ha pasado como siempre que se comparan coches, películas favoritas o sistemas operativos. Que cada uno intenta defender con argumentos perfectamente objetivos el hecho subjetivo de que algo te hace más feliz.
Porque ese es el final de toda discusión de ese tipo. Un fan de Star Wars nunca va a convencer a un Trekkie de que los trajecitos del Capitán Spock son como los de Peter Pan en versión futurista (“no tienes ni idea de cine”). A un fanático de los 4×4 no se le puede convencer de que son coches menos estables y más contaminantes que un turismo (“eso será que tú no sabes conducirlos”). A un Linuxero talibán (no es mi caso) no se le puede convencer de que hay vida más allá de Linux. Todo tiene su justificación. Y las dos que he escuchado de forma más repetitiva son:
“Los Mac están bien, pero son muy caros”
¿Caros? Comparados con un Acer de plástico de 500 Eur., claro que sí. Pero no son magnitudes comparables. No se puede comparar un Ferrari con un Seiscientos (aunque cada uno sea muy bueno en lo suyo). Mi MacBook Pro tiene un cuerpo de aluminio. Un sensor de luz ambiental que hace que el teclado se retroilumine cuando no hay suficiente luz. Una cámara web con una calidad impactante. Una tarjeta de red inalámbrica que cumple con 802.11n. El otro interfaz de red es de 1Gbit, no de 100 Mbits. Incorpora un puerto firewire de alta velocidad. Y la lista sigue y sigue. Un MacBook Pro se debe comparar, en hardware, con un Sony Vaio. Y los Vaio, que también incorporan elementos de altísima calidad, no son precisamente baratos. Por eso, los Mac no son caros: pagas por la calidad de componentes que compras.
“Los Mac tienen mucho diseño, pero nada más”
Antes de empezar, citemos a la Wikipedia cuando habla de qué es Diseño:
Diseñar requiere principalmente consideraciones funcionales y estéticas.
Cuando uno dice que algo está bien diseñado, o que tiene un buen diseño, no sólo se refiere a lo bonito que es. Si no, diría “qué bonito que es”. Algo bien diseñado es fácil de usar, es funcional, soluciona algún problema mejor que otro producto / servicio similar pero peor diseñado. En el caso de los Mac, efectivamente, están bien diseñados. El problema lo tienen el resto, que deberían aprender a diseñar sus productos. Pongamos ejemplos:
- el teclado retroiluminado de mi MacBook Pro y el ajuste que hace de la lumninosidad de la pantalla cuando el sensor de luz detecta que estoy haciendo el friki en la oscuridad, no son una cosa “chula”, “cool” o “guay”. Es algo tremendamente útil cuando no quieres tener encendida necesariamente una luz y estás sentado en el sofá con tu pareja viendo una serie que tú odias.
- el adaptador de corriente MagSafe, que es un imán y se desconecta al dar un tirón al cable no es algo accesorio: es algo que salvará a tu portátil de más de una caída, si eres tan torpe como yo.
- el cuerpo de aluminio, además de bonito hace de disipador natural de calor, manteniendo a mi máquina fresquita. Prueba a hacer eso con un portátil de plástico.
- el sensor de movimiento que quita el salvapantallas al sentarte a la mesa o bien te permite cambiar entre escritorios.
- el mando a distancia para ver películas o escuchar música.
Frente a todo ésto que lleva, escucho las críticas de lo que no lleva.
- tiene pocas conexiones USB. Cierto, sólo tiene 2. Más que suficientes, por cierto. Existen unas cosas que se llaman “Bluetooth” y “WiFi”. Conectad los dispositivos a la red y listo.
- no tiene puerto serie ni paralelo. En 2008 ¿cuántas veces vas a volver a usar esos puertos, como no te dediques a programar microcontroladores o a conectarte en modo IBM 3270? Se sincero…
Diseñar es tomar decisiones. Sobre qué se deja, qué se quita, cómo se consigue una determinada funcionalidad, etc. Cuando estas decisiones no se toman aparecen los malos diseños ya que se quiere contentar a todos. Un ejemplo es la salida de vídeo para un segundo monitor. El MacBook Pro tiene únicamente salida digital y no la analógica. Muchos modelos de portátil vienen con las dos. ¿Para qué?. Dispón de una y usa un adaptador. Aunque tengas las dos no vas a poder ponerle dos monitores externos a tu portátil. Sin embargo, los malos diseñadores incluyen ambas, “por si acaso”. Otro ejemplo: la ausencia de conectores PS/2. ¿Quieres un ratón o un teclado externo (cosa que no puedo entender con el trackpad y ese teclado retroiluminado, pero bueno…)? Pues compra uno BlueTooth. Entra en 2008.
En fin, con todo esto no pretendo convencer a nadie de que se compre un Mac. A fin de cuentas, Steve Jobs no me paga el sueldo (de momento, pero estoy abierto a negociaciones, Steve). Yo soy un switcher feliz. Y eso significa que mi sistema es el mejor.
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